Nos gusta mostrarnos misteriosos, interesantes y con cierto aire enigmático para atraer la atención de aquellos a los que les gusta hablar de unos y de otros; y acabamos ocultando o adornando aspectos de nuestra persona para convertirnos en unos desconocidos que todos desean llegar a conocer. Luego ocurre que la careta se nos termina por caer, cosa que puede beneficiarnos o perjudicarnos, pues no resultaremos nunca igual para unos que para otros.
jueves, 27 de octubre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
Rápido
Las prisas no son buenas. Todo a su tiempo. Hay que tener paciencia. Tomátelo con calma. No te precipites. Piensa antes de actuar. Y un largo etcétera.
¿Sabes qué? Voy a echar a correr ahora mismo. ¡JODER!
martes, 11 de octubre de 2011
miércoles, 5 de octubre de 2011
Microdiario
Día1:
Querido Diario, si he empezado a escribir es porque me siento solo, incomprendido, solo, incomprendido, solo e incomprendido. No encuentro explicación de por qué mi ánimo está por los suelos, pues tengo una gran familia, tengo grandes amigos, tengo un gran trabajo y tengo grandes proyectos de futuro. Y cuanto más pienso en lo que tengo, más me deprimo. Soy tan terco y egocéntrico que no quiero pedir ayuda, me niego rotundamente.
Día2:
Hoy he amanecido como llevo amaneciendo durante los últimos 30 años, con olor a tostadas recién hechas, como lo odio. Definitivamente cada segundo que pasa tengo menos ganas de seguir con esto, no puedo decir, ni jamás diré, que no quiero a mi mujer, ni a mis hijos ni a ese estúpido perro, pero siento que ya no tengo nada que ofrecerles ni ellos nada que ofrecerme a mí. No es que la rutina me esté matando, es que la rutina me obliga a seguir vivo. Siento que me ahogo y no puedo con ello. Sé qué es difícil de entender, yo mismo no lo entiendo, pero en realidad no es tan difícil comprender que ya nada despierta interés en mí. Lo único que me hace feliz es pensar que llegará un día en el cual ya no tenga nada más en lo que pensar.
Día3:
Es fácil imaginar que estaré en boca de muchos para bien y para mal durante una temporada pero aún así voy a seguir adelante. Cuando se trata de tu propia vida ¿es obligatorio dar explicaciones?, yo creo que no. Y aunque me gustaría explicarlo, ni sé como hacerlo ni creo que sirviese de mucho, pues no cambiaría absolutamente nada, ¿para qué dejar una carta de despedida incomprendida? ¿Para qué? Si lamentablemente el dolor de los que aquí se quedan será el mismo. ¿A caso tengo que dejar por escrito lo mucho que quería a mi familia? ¿Lo mucho que me importaban? Eso ya les quedó claro mientras vivía, y si no hubiese sido así dudo que ocurriese una vez muerto. Por eso si estoy dejando estas últimas palabras es porque me las merezco, solo quería decirme, adiós y que ha sido todo un placer conocerme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
